martes, 29 de junio de 2010

El día que el barro nos quitó el invicto

Este miércoles 30 de junio se cumplen 56 años de la historia que decidimos repasar esta semana, y que mucho tiene que ver con la selección uruguaya y la Copa del Mundo, ya que se trata de la forma insólita por la cual la celeste perdió su primer encuentro por torneos mundialistas.

Este hecho ocurrió en las semifinales del Mundial de Suiza 1954, luego de 11 partidos disputados por Uruguay desde 1930 hasta la fecha, habiendo conseguido 10 triunfos y un empate, sumados a las otras 9 victorias por Juegos Olímpicos.


El encuentro hasta el día de hoy es recordado como “el partido del siglo”, debido a la gran paridad y constantes emociones que llegaron en cada instante del juego por parte de ambos equipos, que a pesar de no poder contar con sus principales figuras (Obdulio Varela, Míguez en Uruguay y Puskas en Hungría), lograron brindarle un gran espectáculo a las 37 mil personas que desbordaron el estadio de Lausana.


Metiéndonos en lo que sucedió dentro del campo de juego, en un partido jugado bajo una intensa lluvia y sobre un barroso césped, los europeos lograron adelantarse en el marcador logrando un 2-0 en el comienzo del segundo tiempo. Sin embargo a falta de 9 y luego 4 minutos para el final, apareció Hohberg para marcar los goles que le daban el transitorio empate al conjunto uruguayo, que seguía soñando con conquistar su tercera Copa del Mundo.

Con el marcador igualado en 2 el partido se iba al alargue, pero Schiaffino (quien abrió el camino del hazañoso Maracanazo) tuvo la posibilidad de impedirlo en los últimos minutos de juego. Tomó la pelota y remató al arco ante la salida del arquero, y cuando esta ya había superado al guardameta y se aprestaba a ingresar al arco, quedó “muerta” en el espeso barro que cubría gran parte del área chica e impidió la tercera conquista uruguaya, y por ende la victoria celeste que la hubiera colocado en la final.

De esta manera el encuentro se fue al alargue donde Hungría anotó dos goles y eliminó a Uruguay, que veía como el estado del campo de juego le jugaba una mala pasada y le quitaba el invicto en la historia de los Mundiales.


Muchos se preguntan que hubiese sucedido si el partido se hubiera jugado en una cancha como las que vemos en el Mundial de Sudáfrica, o si esa tarde el clima de Suiza era otro, pero lo cierto es que Uruguay perdió y en esa Copa del Mundo debió conformarse con el cuarto puesto.

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